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¿Pierde la Confianza en lo que Hace? 4 Pasos para Recuperar la Confianza

¡Oh, esas voces en nuestras cabezas! Ya las conoces. Susurran palabras de juicio y duda. Nos preguntan: “¿Quién te crees que eres?” y “¿Cómo es posible que seas tan despistado?”. Son maestros en hacernos sentir que no somos lo suficientemente buenos. Y antes de que nos demos cuenta, lenta pero seguramente, empezamos a perder la confianza en quiénes somos, en lo que hacemos y en casi todo lo que creíamos saber.

¿Te resulta familiar?

No es el único. Según la plataforma de terapia en línea BetterHealth, todo el mundo carece de confianza de vez en cuando. Hay muchos factores que contribuyen a perder la confianza. Un artículo publicado en Psychology Today apunta a todo, desde la composición genética hasta las experiencias vitales y los mensajes de los medios de comunicación, como razones por las que podemos perder la confianza.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando perdemos la confianza? La respuesta es “mucho”.

A continuación hay cuatro pasos simples que han restaurado la confianza rápidamente en las personas, y que te ayudarán a hacer lo mismo.

Paso 1: Averiguar la causa principal

Saber por qué estás perdiendo la confianza es la clave para revertir esa espiral descendente y no sólo recuperar la confianza sino también fortalecerla en el proceso.

Por lo tanto, tómate el tiempo necesario para ser consciente de tu entorno, tus pensamientos, tus comportamientos y tus relaciones, de modo que puedas identificar las influencias negativas que debes abordar.

Por ejemplo:

  • ¿Te comparas con los “logros” de otras personas en las redes sociales? ¿Esto aumenta tu confianza o hace todo lo contrario?
  • ¿Te impones expectativas poco realistas? ¿Sientes que tienes que ser “perfecto” o que tienes que “saberlo todo” desde el principio? ¿Son esos “inalcanzables” parte del problema de tu pérdida de confianza?
  • ¿Sientes tu edad? Tanto si tienes 20, 30, 40, 50, 60 años o más, cada estación de la vida trae consigo nuevas experiencias y, a veces, tener que aprender algo nuevo contribuye a que perdamos la confianza en lo que creíamos que éramos.
  • ¿Las personas que forman parte de tu vida -tus supuestos “amigos”, tus jefes, colegas o incluso tu pareja- te están faltando al respeto hasta el punto de machacarte a ti y a tu autoestima?

Hacerte estas preguntas y obtener respuestas te ayudará a empezar a liberarte de quien sea y de lo que sea que te esté arrastrando.

Paso 2: Recuerda quién eres

Lo sé. Esto suena demasiado simple o un poco desalentador y tal vez incluso aterrador. Pero te prometo que todas las personas a las que han ido a terapia han descubierto que es algo que les da poder.

Se trata, sencillamente, de hacer un inventario de uno mismo. Así que saca una hoja de papel. Escriba los años que ha vivido.

Puedes empezar a cualquier edad y centrarte en años individuales o en grupos de años en incrementos de cinco o diez años. No importa cómo lo hagas. Sólo importa que seas realista contigo mismo cuando lo hagas.

Los seres humanos tienden a recordar y reflexionar más sobre los aspectos negativos de la vida -traumas pasados, experiencias desfavorables, fracasos percibidos-. Así que, para este ejercicio, debes obligarte a escribir las cosas que has hecho en tu pasado y que te han llevado a donde estás hoy.

Ningún momento es demasiado pequeño. No juzgues ni selecciones nada. Simplemente escríbelo todo.

Por ejemplo, cuando tenías 11 meses, ¿diste tus primeros pasos? ¿En qué año dijiste tu primera palabra? ¿Cuándo aprendiste a montar en bicicleta? ¿Tenías 16 años cuando te sacaste el carné de conducir? ¿Aprendiste a usar el ordenador en un PC o en un Mac? ¿Cuándo fue tu primer enamoramiento o tu primer beso? ¿Has sido alguna vez responsable de un bebé de peluche o de un amigo con plumas? ¿Cuándo fue la primera vez que subiste a un avión? ¿Qué edad tenía cuando cobró su primer cheque? ¿Qué es lo que hiciste en tu pasado que nunca pensaste que podrías hacer?

¿Ves cómo cuando revisamos objetivamente todas las cosas que hemos hecho (y en las que hemos tenido éxito) -muchas de las cuales no teníamos ni idea de cómo hacerlas al principio- empezamos a darnos cuenta de lo capaces que somos?

No es que no hayamos cometido errores o no nos hayamos caído mientras lo intentábamos y aprendíamos. Lo más probable es que lo hayamos hecho. La cuestión es que progresamos y que nada -ni lo bueno ni lo malo- dura para siempre.

Al hacer este ejercicio, empezamos a vernos a nosotros mismos con más claridad y aumentamos la confianza en nosotros mismos. También empezamos a ganar perspectiva en retrospectiva, a menudo teniendo esos momentos de luz de cómo un evento que no salió como estaba planeado en realidad se convirtió en el catalizador de un momento que fue más grande y mejor de lo que podrías haber anticipado.

Entonces llevamos esto al siguiente nivel y salimos de nosotros mismos. Así que escribe un pequeño post en las redes sociales o elabora un simple mensaje de texto pidiendo a las otras personas de tu vida que compartan dos o tres cualidades que les vengan a la mente cuando piensan en ti.

No seas tímido y no temas lo que puedan decir. Te prometo que las respuestas que recibas te sorprenderán de forma positiva.

Todos somos nuestros peores enemigos, pero eso no significa que no podamos aprender a hacernos amigos de lo que somos (y de lo que esas voces de la duda y el juicio en nuestra cabeza nos han convencido de que podemos ser).

Paso 3: Puesta en escena

Puede que los fans de Madonna acaben de pronunciar la palabra “Vogue” y, sí, eso es parte de lo que estoy hablando aquí. Si nunca has leído la letra del éxito de Madonna de 1990 que lleva ese título, te animo a que lo hagas.

Esa canción trata de salir a la pista de baile cuando no te sientes lo suficientemente bien dentro de ti mismo. La letra se dirige a cualquier persona que pierda la confianza en sí misma y sugiere que, a lo largo de la historia, los iconos con actitud han salido a la pista y han hecho lo suyo, y tú también puedes hacerlo.

¿No me crees? ¿No crees que pueda ser tan sencillo? ¿No sabes o no te gusta bailar?

Te entiendo. Pero antes de que descartes este paso, considera este ejemplo de lo que me inició en el camino de golpear mi pose cada vez que sentía que estaba perdiendo la confianza y necesitaba un impulso.

Era una joven ejecutiva de empresa que luchaba por mantenerse a flote durante una época especialmente difícil de fusión con otro equipo. Mis caminos se cruzaron con una celebridad mayor y más sabia que yo, momentos antes de que me enfrentara a una sala de juntas llena de personas que tomaban decisiones sobre mi destino.

Esta amable dama compartió conmigo su secreto sobre cómo era capaz de exudar confianza incluso en sus momentos más temidos.

¿Preparada para ello?

En el ascensor, en el pasillo o en el baño que visites de camino a lo que sea que haya sacudido tu fe en ti y en tus capacidades, haz lo que ella me dijo que se llamaba “la pose de la Mujer Maravilla” (funciona independientemente de cómo te identifiques).

En pocas palabras, te pones de pie, ocupas un poco de espacio, pones una mano en cada cadera, la barbilla inclinada hacia arriba, respiras y estás presente. Mantén esta postura durante unos minutos. Es una de las poses de poder de la psicóloga social Amy Cuddy.

Esta profesora de Harvard, autora del bestseller Presencia: Bringing Your Boldest Self to Your Biggest Challenges, y conferenciante de TED Talk galvanizó a millones de personas con formas de acceder a nuestro poder y elevar nuestra confianza. Si lo intentas, estarás en buena compañía.

Beyoncé lo hace. Christine Madeleine Odette Lagarde -política francesa, abogada y presidenta del Banco Central Europeo- lo hace. Y el estudio de Cuddy explica por qué funciona.

Nuestras actitudes suelen seguir a nuestros comportamientos, sugiere su investigación, lo que significa que asumir el lenguaje corporal de una persona poderosa puede hacer que cualquiera que lo haga se sienta más seguro.

Paso 4: decir simplemente “no”

Perder la confianza significa que has cedido tu poder. Y una de las formas más rápidas de recuperar tu poder es pronunciar una pequeña palabra de dos letras: NO.

Ahora bien, esto va a requerir algo de práctica. Pero, ¿adivina qué? Tú también lo hiciste cuando perdiste la confianza en ti mismo. Revisa el paso 1 de este artículo. Cada uno de esos ejemplos requirió tiempo y, sí, práctica para erosionar tu confianza en ti mismo. Así que ahora, identifica cuáles están contribuyendo negativamente a cómo te sientes sobre ti mismo, y comencemos a practicar la reconstrucción de tu autoestima.

Empieza con algo pequeño. ¿Mirar las redes sociales está haciendo daño a tu psique? Entonces di “no”. Tómate un descanso de Facebook, Instagram, TikTok o lo que sea que te esté consumiendo.

Tú eliges si permites o no ese ruido en tu vida. Priorizarte a ti mismo diciendo “no” a prestar atención a las publicaciones de los demás es algo que tú controlas y que tiene una recompensa muy poderosa.

¿Y si has determinado que tu pérdida de confianza está directamente relacionada con tu envejecimiento? No es ningún secreto que hay prejuicios y discriminación por razón de edad y una idea socialmente generalizada de que eres demasiado viejo para hacer ciertas actividades o para aprender cosas nuevas.

Pero me he dado cuenta de lo siguiente: A cada edad, pensamos que la década anterior era más fácil y que, de alguna manera, éramos mejores, más inteligentes, más rápidos. Algo de eso puede ser cierto, pero la mayor parte no lo es.

Di “no” a centrarte en lo que crees que no puedes hacer o que ya no puedes hacer tan bien como antes. Pon tus energías en todo lo que sí sabes, en todo lo que has experimentado, en la sabiduría que has ganado y en las habilidades que has adquirido. Por cada momento en que tu voz interior te critique, dile “No. Gracias, pero no, te equivocas, y aquí tienes el porqué…”

Practica decir “no” al menos una vez al día. Puede ser a tus propias voces críticas de duda, o a los factores externos que has identificado y que te han hecho perder la confianza. Esto, junto con estas otras sugerencias, son pasos muy poderosos para restaurar tu confianza.

Reflexiones finales

Perder la confianza en nosotros mismos ocurre. A mí me ha pasado en más de una ocasión.

Apuesto a que si preguntas a las personas más cercanas a ti en tu vida -aquellas que aparentemente parecen estar muy seguras de sí mismas- se encogerán de hombros y asentirán con la cabeza, haciéndote saber que también han experimentado dudas y pérdida de confianza. Es parte del ser humano y de vivir esto que llamamos vida.

Sin embargo, recuerda la famosa cita atribuida a Eleanor Roosevelt, ex primera dama y esposa del presidente Franklin D. Roosevelt:

“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.

Puedes elegir. Siempre tienes el poder. Recuerda quién eres. Haz una pose y di “no” a lo que te arrastra.

Entonces, ¿qué quiero saber? ¿Cuál es el pequeño paso que vas a dar hoy para empezar a recuperar tu confianza?

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