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3 Estrategias de Disciplina Positiva que son las Mejores para tu Hijo

Soy lo suficientemente mayor para recordar cómo se utilizaba la vara en la escuela como castigo. Mi padre es lo suficientemente mayor como para pensar que la prohibición de los castigos corporales en las escuelas dio lugar a la juventud mal disciplinada de hoy en día. Con todo esto como experiencias tempranas, hubo un tiempo en el que hubiera sido mejor escribir sobre cómo disciplinar negativamente a tu hijo.

¿Qué cambió? Afortunadamente, mi esposa me mostró diferentes enfoques para la disciplina que eran muy positivos. Además, yo estaba abierto a aprender.

Lo que no ha cambiado es que los niños están llenos de problemas con impulsos y emociones que pasan de la tristeza a la alegría y luego a la ira en un momento. Aunque no somos tan diferentes como adultos con el estrés, la ansiedad, la falta de sueño y los estimulantes como el azúcar y la cafeína en nuestras dietas.

¿Castigo como disciplina?

Lo que esto significa es que solemos tomar el camino fácil cuando un niño se porta mal y lo castigamos. El castigo puede resolver un problema aislado, pero en realidad no está enseñando a los niños nada útil a largo plazo.

Probablemente es hora de que aclare lo que quiero decir con castigo y disciplina, ya que estos términos se utilizan a menudo indistintamente, pero son muy diferentes.

Disciplina VS. Castigo

El castigo es cuando infligimos dolor o sufrimiento a nuestro hijo como pena. Disciplinar significa enseñar. Son totalmente opuestos, pero te darás cuenta de que los profesores, los padres y los entrenadores suelen confundir las dos palabras.

Así que, como padres, tenemos que tener objetivos claros para enseñar a nuestros hijos. Se trata de un plan a largo plazo: utilizar estrategias que tengan un impacto más duradero en nuestros hijos es el mejor uso de nuestro tiempo y energía.

Si tenemos claro lo que queremos conseguir, será más fácil encontrar la mejor estrategia. Cuanto mejor sepamos responder cuando nuestros hijos se portan mal o no siguen nuestras indicaciones, mejores serán los resultados.

3 estrategias de disciplina positiva para tu hijo

Quédate conmigo, ya que entiendo que muchas de las personas que leen estos blogs no siempre tienen hijos con control de impulsos. Hemos comocido a muchos niños que eran todo lo contrario. Tenían problemas de concentración, eran hiperactivos y molestaban a los demás niños.

La solución fácil es castigar a sus padres sacando a los niños de la clase o castigando al niño. Sí, era tentador hacer todo esto, pero uno de nuestros valores es que te empujamos hacia arriba en lugar de empujarte hacia abajo.

Esto significa que es una ganancia a largo plazo para construir la confianza, que se destruye con los castigos constantes.

Estas son las estrategias de disciplina que utilizamos para crear confianza y seguridad con estos niños hiperactivos.

1. Paciencia

La primera estrategia de disciplina positiva es simplemente ser paciente. Cuanto más paciente seas, más probable será que obtengas resultados. Recuerda que he dicho que hay que crear confianza y conexión. Llegarás más lejos con este objetivo usando la paciencia.

Como entrenador, a veces no era la persona más adecuada para esta función, pero teníamos otros entrenadores que podían intervenir en este sentido. Como padre, puede que no tengas este lujo, así que es realmente importante reconocer cualquier mejora que veas y celebrarla.

2. Redirección

La segunda estrategia que utilizamos es la redirección. Es importante que con una reorientación se elimine el “no” de la ecuación. Las opciones son una gran alternativa.

Imagínate que estás en un restaurante y tu hijo está llorando. Lo difícil es conseguir que tu hijo deje de gritar el tiempo suficiente para que puedas establecer una conexión. La mayoría de los padres tienen estrategias para calmar a su hijo y, si las practican con él, es más probable que sean eficaces.

En el primer momento de calma, puedes decir: “Tu elección de gritar y llorar en público no es buena. Lo mejor sería decir, papá. ¿Qué puedo hacer para conseguir un helado?”. Puedes sustituirlo por una opción adecuada.

El reto de mantener la calma y redirigirnos es que necesitamos tener la mente clara, estar concentrados y realmente comprometidos con el momento. Si estás en el teléfono, hablando con amigos o familiares, pensando en el trabajo o en las facturas, perderás esta oportunidad de disciplinar de una manera que tenga beneficios a largo plazo.

3. Reparación y reglas básicas

La tercera estrategia de disciplina positiva es reparar y utilizar reglas básicas. Una vez que haya dado la mejor opción y ésta haya sido tomada, tiene la oportunidad de reparar este comportamiento para disminuir su ocurrencia o, mejor aún, evitar que vuelva a suceder. Y si estableces unas normas básicas adecuadas, puedes conseguir una victoria a largo plazo ayudando a tu hijo a mejorar su comportamiento.

Son estas reglas básicas las que te ayudan a corregir las malas decisiones de tu hijo y a dirigir el comportamiento que quieres ver.

Consecuencias frente a ultimátum

Cuando era niño y me castigaban. Mis padres trabajaban en un negocio con muchas horas de trabajo, así que su defecto era acudir a los ultimátums. “Vuelve a hacer eso y estarás castigado una semana”, o “Si te pillo haciendo X, te irás a la cama sin cenar”.

Mirando hacia atrás, esto funcionó hasta cierto punto. Pero la otra cara de la moneda es que recuerdo más los ultimátums que los momentos más felices. He aprendido por ensayo y error con mis propios hijos que las consecuencias son más efectivas mientras no se rompa la confianza.

¿Qué hacer cuando se rompen las reglas básicas?

Depende de las consecuencias que utilices cuando se rompen las reglas básicas.

En mis clases, cuando el estudiante hiperactivo rompe las reglas básicas. Perdería un turno en un juego o se pondría al final de la fila en una cola. No queremos avergonzar al niño aislándolo. Pero, por otro lado, debe haber reglas básicas claras y consecuencias proporcionadas.

Sí, hay momentos en los que nos gustaría excluir al alumno de la clase, del club e incluso del universo. De nuevo, es aquí donde la paciencia es tan importante y probablemente también el control de los impulsos. Con una consecuencia alcanzable, se puede mantener la confianza y es más probable que se consiga el comportamiento a largo plazo que se pretende conseguir.

Por ejemplo, en clases, de vez en cuando escuchamos la estrategia de los padres de que el pequeño Kevin se ha portado mal en casa con su hermana o algo similar. Le gusta el entrenamiento de artes marciales, así que el padre reaccionaría retirando a Kevin de la clase de artes marciales como castigo.

Sugeriríamos que esto alejaría a Kevin de un entorno en el que se está comportando positivamente. Retirarlo de este entorno es probable que sea perjudicial para el cambio que le gustaría ver. Incluso puede sentir vergüenza cuando vuelva a la clase y pierda todo el progreso que ha hecho.

Alternativas al castigo

Otra opción es decirle a Kevin que escriba una carta a su hermana, disculpándose por su comportamiento y explicando cómo va a comportarse en el futuro.

Si tu hijo es demasiado joven para escribir, puede disculparse cara a cara. Para que la disculpa resulte sincera, es conveniente que usted y su hijo la preparen o practiquen antes de dársela a la persona a la que va dirigida.

No esperes que conozcan las reglas del juego o lo que estás pensando. Su hijo lo tendrá más claro y lo recibirá mejor con algo de práctica. Puedes practicar en la línea de: “X es el comportamiento que hice, Y es lo que debería haber hecho, y Z es mi promesa para ti de cómo voy a actuar en el futuro”. Puedes sustituir XYZ por las acciones adecuadas.

No es necesario que sea una carta o en persona, incluso puede ser un vídeo. Pero tiene que haber una intención de reparar la regla del terreno roto. Si intentas estas estrategias, es decir, comprometerte a fondo con ellas y sigues sin llegar a ninguna parte…

¿Pero qué hacer si estas estrategias no funcionan? Entonces hay mucho que ganar buscando la ayuda de un experto. Lo más probable es que algo esté interfiriendo o limitando su desarrollo.

Esto no significa que su hijo tenga una deficiencia neurológica, aunque ésta puede ser la causa principal. Pero significa que puedes obtener una visión objetiva y ayuda sobre cómo crear los cambios que te gustaría ver. Recuerda que utilizar estrategias de disciplina positiva es mejor que el mero castigo.

En Conclusión

Así pues, ahí tienes los tres puntos de partida de las estrategias que puedes utilizar para disciplinar positivamente a tu hijo. La primera tiene que ver contigo. Sé paciente, estate presente y piensa en lo que es mejor a largo plazo. Es decir, evita los ultimátums y los castigos. La segunda consiste en utilizar la reorientación, la reparación y la repetición (reglas básicas) como método disciplinario de tres pasos.

El uso de estas estrategias de disciplina positiva requiere que te comprometas plenamente con tu hijo. De nuevo, ser impulsivo rompe la confianza y se pierden algunos de los logros que ambos han conseguido con esfuerzo.

Por último, las consecuencias son mejores que los castigos. Además, evita a toda costa avergonzarlo, especialmente en público.

Espero que este blog haya sido útil, y recuerda que debes centrarte más en reparar el mal comportamiento porque ser proactivo y fomentar el buen comportamiento con recompensas, diversión y emociones positivas requiere menos esfuerzo que reparar el malo.

Acerca del Autor

Staff

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