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Amor y Relaciones Parejas

Cómo Equilibrar la Autonomía y la Conexión en las Relaciones de Pareja

Cuando escucho a las parejas, a menudo escucho su posición dentro de la relación, y cómo tiran, provocan o empujan el uno al otro fuera de equilibrio. El apego es una danza, y la coordinación que se requiere para disfrutar del baile es, en primer lugar, la conciencia de los propios pasos de baile y, en segundo lugar, la conciencia de cómo baila la pareja.

Una relación sana no funciona si uno de los miembros de la pareja dice: “Yo sólo haré tus pasos de baile”. La relación de pareja conectada tampoco es: “Sólo baila como yo bailo”. La asociación consciente tampoco es: “Yo bailo por aquí y tú por allá”.

Equilibrar la autonomía y el apego.

Una de las formas fundamentales de relacionarnos es encontrar un equilibrio entre nuestra necesidad de conexión y nuestra necesidad de separación. Una relación en la que dos personas están atrapadas y comparten todos los aspectos de la vida con la otra no es una relación sana, como tampoco lo es una relación con tanta distancia que las personas no comparten nada con la otra.

Demasiada cercanía da lugar a la simbiosis emocional: cuando una persona no es capaz de comprender la subjetividad y la separación de otra persona. Simbiosis emocional, engullimiento o fusión son términos utilizados para describir este fenómeno relacional. Por otro lado, una distancia excesiva puede dar lugar a conflictos, distanciamiento, soledad o lo que a veces se conoce como divorcio invisible, término que se utiliza para referirse a una pareja que sigue casada legalmente pero que ya no tiene sentimientos románticos ni intimidad con el otro. Puede haber sentimientos profundos de negatividad, traumas en la relación y patrones de desconexión de larga duración.

Al igual que con la dieta, el ejercicio, el trabajo y el juego, la posición más sostenible y saludable en la pareja es un punto de equilibrio entre la conexión y la separación. Sin embargo, este equilibrio no es una tarea fácil entre dos personas, principalmente porque los miembros de la pareja suelen necesitar cosas diferentes en lo que respecta al apego. El equilibrio requiere conciencia e intención, y sin la comunicación sobre las necesidades y la negociación explícita de las diferencias, las parejas suelen sentirse desequilibradas.

Como escribe el doctor David Schnarch, psicólogo clínico y terapeuta de parejas, en su libro The Passionate Marriage (El matrimonio apasionado), “renunciar a tu individualidad para estar juntos es tan derrotista a largo plazo como renunciar a tu relación para mantener tu individualidad. De cualquier manera, acabas siendo menos persona con menos relación”.

Las dos pulsiones centrales del ser humano son la autonomía (control de nuestra individualidad) y el apego (impulso de relación). Una maduración sana significa que somos capaces de lograr ambas cosas y equilibrarlas en nuestra vida.

La capacidad de equilibrar nuestras necesidades de autonomía y apego se llama diferenciación. La diferenciación es un proceso biológico que se da en todas las especies. En el caso de los humanos, se trata de convertirse en un individuo más sólido a través de las relaciones con los demás. Es la capacidad de separarnos de los demás. La diferenciación nos permite sentir nuestra propia realidad subjetiva -cuerpos, emociones y pensamientos- como algo separado de otra persona mientras estamos en relación con otra persona.

Lo que ocurre cuando estamos desequilibrados.

Al entrar en una relación, no es raro que algunas personas teman ser engullidas, invadidas o controladas por otra persona. Este estilo de relación es el resultado del apego temprano, y a menudo estas personas pueden mostrar comportamientos o estilos de “distanciamiento”. Puede reconocer este estilo como un estilo de apego “evitativo”.

Otras personas pueden entablar relaciones con el temor de ser abandonadas o de no recibir el compromiso que necesitan para sentirse seguras y protegidas. Este estilo también es el resultado del desarrollo temprano del apego y puede dar lugar a un comportamiento “perseguidor”. Puede reconocer este estilo de relación como un estilo de apego “ansioso”.

Es importante tener en cuenta que muchas personas han experimentado tanto el abandono como la intrusión en su desarrollo temprano, por lo que su experiencia de apego en la edad adulta puede alternar entre la necesidad de distancia y la necesidad de cercanía. Además, es importante recordar que nuestros estilos de apego no son fijos y que pueden seguir evolucionando a medida que desarrollamos las relaciones como adultos.

Es totalmente comprensible que en nuestras relaciones íntimas queramos sentirnos aceptados, validados e incluso amados incondicionalmente. Sin embargo, si dependes de otra persona para satisfacer tus necesidades y definir tu vida, esto será insostenible y ejercerá una presión indebida sobre tu pareja y tu relación.

Los 4 puntos de equilibrio a alcanzar en una relación.

En cuanto a este equilibrio entre autonomía y apego, el trabajo de Schnarch sobre “los cuatro puntos de equilibrio del crisol” ofrece excelentes piedras de toque fundacionales para la individualidad encarnada y la creación de relaciones significativas.

He modificado un poco los conceptos de Schnarch para adaptarlos a un marco somático y relacional:

1° punto de equilibrio: La sensación de un yo diferenciado

  • Tu sentido del yo es flexible, no rígido.
  • Tienes un conjunto de valores fundamentales interiorizados que dirigen tu vida.
  • Tienes un sentimiento de ti mismo como auténtico y cohesionado que es consistente en cualquier contexto y relación.
  • Eres capaz de sentir el suelo de tu realidad subjetiva separada, incluso cuando los demás te presionan o afirman su diferencia.
  • Tus sentidos de identidad, valores y fuerza provienen de ti mismo.
  • No tienes que tener la razón. Puedes aceptar el punto de vista diferente de alguien o incluso reconocer cuando has herido a alguien, y no te derrumbas.

2º punto de equilibrio: Un sistema nervioso regulado

  • Tiene conciencia de su experiencia somática y es capaz de percibir sus necesidades, límites y sentimientos que surgen en su apego a la pareja.
  • Tienes la capacidad de notar la activación fisiológica en tu cuerpo y regular tu sistema nervioso para ti y para los que amas de forma segura en momentos de estrés o conflicto.
  • En general, puedes autocalmarte y regular tu sistema nervioso.

3° punto de equilibrio: Respuesta regulada

  • Este punto implica la diferenciación y la capacidad de mantener una “sensación sentida” de que tu pareja tiene una realidad subjetiva separada que es tan válida como la tuya. La respuesta regulada implica que dos personas se encuentren en el “espacio entre”. El “espacio entre” se refiere al lugar donde se produce la relación consciente entre dos personas. Una relación consciente y saludable entre dos personas requiere comprender que hay dos individuos en la pareja con realidades subjetivas igualmente válidas, y que donde nos encontramos es en el “espacio entre”.
  • La respuesta fundamentada implica una disponibilidad regulada, abierta, curiosa y no defensiva para escuchar la experiencia subjetiva de tu pareja y compartir la tuya.

4º punto de equilibrio: el compromiso

  • El compromiso (también conocido como “resistencia” de Schnarch) se basa en el concepto de dominio. No se puede dominar nada sin el compromiso y la voluntad de aguantar. El compromiso nos permite cometer errores, aplicar nuevas habilidades, ser vistos y celebrar, y sentir nuestra fuerza para sobrevivir. El compromiso nos permite alcanzar objetivos, aparecer incluso cuando no se quiere, fracasar, experimentar la resiliencia y soportar la ruptura y el estrés. (Nota: Para ser claros, el compromiso no es en absoluto la aceptación del abuso o el maltrato. Pero sí es tolerar la incomodidad al servicio del crecimiento individual y relacional).

En Conclusión

Si piensas en la última vez que estuviste en una clase de yoga, montaste en bicicleta o subiste una colina rocosa, puedes dar fe de que el equilibrio no es un estado permanente. El equilibrio es una sensación continua de tu cuerpo en el espacio y una percepción atenta de lo que sientes y necesitas en cada momento. Aprender a sentir y encontrar el equilibrio entre nuestra necesidad de conexión y nuestra necesidad de separación es el núcleo de una relación, y es realmente la danza más preciosa que podemos hacer como seres humanos.

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