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¿Como Cambiar tu Estilo de Apego? Un Terapeuta lo Explica

El estilo de apego es un tema que por fin está recibiendo una atención muy necesaria. ¿Por qué? Porque todo lo que hacemos deriva de nuestro apego a los demás. La forma en que gestionamos las relaciones románticas, la forma en que nos relacionamos con nuestros compañeros de trabajo e incluso la forma en que ejercemos la paternidad provienen de nuestro propio estilo de apego.

Según la teoría del apego, los adultos suelen tener uno de los cuatro estilos de apego: seguro, ansioso, evitativo o temeroso evitativo. La mayoría de la gente sabe que el estilo de apego se construye en la infancia y suele mantenerse a lo largo de la vida, y el objetivo es estar siempre bien apegado. Eso significa que eres capaz de establecer relaciones seguras con los demás, puedes confiar fácilmente y eres capaz de amar y ser amado. Una persona con un estilo de apego seguro no tiene miedo a la intimidad ni a que los demás se vayan cuando se les da espacio.

Pero las investigaciones sugieren que sólo el 56% de los adultos tienen un estilo de apego seguro. Entonces, ¿qué ocurre cuando se tiene un estilo de apego inseguro, es decir, se tiende a ser más evitativo o ansioso? ¿Se puede llegar a tener un apego seguro si la infancia nos ha llevado por el camino de la inseguridad?

Dicho de forma más sencilla: ¿puede cambiar tu estilo de apego? La respuesta es sí, y aquí te explicamos por qué:

Cómo Puedes Cambiar tu Estilo de Apego a lo largo de tu Vida.

Cuando hablamos de cambiar el estilo de apego se nos ocurren tres escenarios distintos.

Escenario 1: A través de las experiencias de la vida.

Una niña, llamémosle Keith, crece en un hogar cariñoso. Sus padres la cuidan mucho, no hay traumas notables en su crianza y aprendió muy pronto lo amada que era. La constancia de sus padres le demostró que puede confiar en los demás mientras aprende a amar y a ser amado. Creció con un estilo de apego seguro.

Más adelante, cuando empezó a salir con alguien, Keith experimentó una serie de relaciones románticas poco saludables con parejas que hacían de todo, desde engañar hasta mentir, pasando por vigilar su teléfono y sus redes sociales. Estas parejas tenían uno de los estilos de apego inseguro, y eso causó estragos en ella.

En lugar de permitir que el estilo de apego seguro que siempre ha conocido se mantuviera fuerte y firme, Keith permitió que se construyera un muro. Comenzó a volverse evasiva y dependiente de sí misma. Se esforzaba tanto por protegerse para no volver a ser herida por la siguiente relación que se convirtió en lo contrario de lo que necesitaba. Su estilo de apego pasó de ser seguro a evasivo.

Escenario 2: Entre relaciones.

Una mujer, llamémosle Susan tenía un estilo de apego ansioso. Estaba en una relación con alguien con quien siempre estaba al borde. Para empezar, no era la relación más saludable: Se encontraba constantemente consumida por el miedo a que él la dejara o a que estuviera hablando con otras mujeres, diseccionando todas sus palabras para crear historias de por qué podría romper con ella pronto, y se sentía extremadamente insegura cuando estaba lejos de él. Susan llegó a mirar en su teléfono algunos de sus intercambios de mensajes de texto. No le sorprendió que la relación terminara por múltiples razones.

Después de procesar la ruptura y hacer un trabajo intenso en terapia, conoció a alguien nuevo. Inmediatamente se notó el cambio. La forma en que interactuaba y hablaba de él era completamente diferente a la relación anterior. No había ni una pizca de celos o ansiedad. Ella no tenía problemas con la distancia y con el espacio que él necesitaba para trabajar. Hacían viajes increíbles juntos y ella podía amar y ser amada libremente.

Cuando se le comentó esto, reconoció que era cierto: la forma en que se relacionaba con su nuevo novio era mucho más saludable que en su anterior relación. Susan no mostraba la ansiedad y la preocupación que había sentido antes. Más tarde, se descubrió que también tenía un estilo de apego seguro, lo que quizá contribuyó a la notable diferencia en la dinámica.

Era un ejemplo de una verdad sobre la naturaleza de los estilos de apego: El estilo de apego de una persona puede cambiar en función de la persona con la que se relaciona o, en algunos casos, cambiar permanentemente.

Escenario 3: A través del crecimiento personal.

Toda mi vida he sido consciente de que tengo un estilo de apego ansioso. Este estilo de apego provenía de mi educación (¡es una larga historia!), y afectaba a la forma en que me mostraba en mis relaciones románticas. Tendía a necesitar una validación constante, me ponía nerviosa cuando mi pareja necesitaba espacio, me cuestionaba a mí misma, no confiaba plenamente y me costaba recibir amor con facilidad.

Dicho esto, he estado en terapia de forma intermitente durante más de una década. Durante esta década, he hecho un trabajo profundo sobre mí misma y sobre cómo interactúo con los demás.

Más recientemente, estuve saliendo con alguien que claramente tenía un estilo de apego evitativo. Al principio no podía verlo, pero luego las señales se hicieron evidentes. En lugar de volver a mi estilo de apego ansioso normal, hice lo contrario. Empecé a ejemplificar elementos de apego seguro. En serio, mi terapeuta me dijo literalmente: “Estoy muy orgullosa de ti. No sé si lo ves, pero últimamente has estado manejando tus relaciones de manera segura”.

¡Bingo! Volvió a ocurrir, pero esta vez, conmigo.

¿Por qué? Había puesto el trabajo necesario para alcanzar un estado más saludable y, hombre, me sentí bien. Para ser honesta, todavía me cuesta mucho trabajo. Quiero volver a mi antigua forma de ser “ansiosa” todo el tiempo porque eso es todo lo que conocí durante mucho tiempo. Pero se siente bien estar de este lado. Aquí es donde elijo quedarme.

Eligiendo cambiar.

¿Es posible que Keith, Susan y yo hayamos cambiado nuestro estilo de apego? Yo creo que sí.

Cambiar el estilo de apego para mejor no es fácil. Requiere reconocimiento, trabajo, reconexión de las interacciones, reajuste de los límites, aprendizaje de formas más sanas de relacionarse y clasificación de los traumas. La ayuda profesional suele ser muy útil.

A continuación se indican algunas cosas que hay que recordar cuando se trabaja para cambiar el estilo de apego:

  • Conoce tu estilo de apego e identifica los estilos de quienes te rodean. Créeme: Te ayudará enormemente a entender las acciones de los demás, y tendrás más empatía y compasión.
  • Reconoce el proceso. El objetivo es un estilo de apego seguro, pero entiende que puede llevar tiempo llegar a él. Date la gracia si eres ansioso, evitativo o temeroso evitativo. No hay límite de tiempo. Tómate tu tiempo para llegar a tu destino deseado.
  • No emprendas este viaje solo. Busca un terapeuta o consejero si tienes los medios, o busca recursos como libros y podcasts para la autoeducación.

Independientemente del estilo de apego que tengas actualmente, recuerda que todos somos seres humanos que lidian con los mismos problemas de diferentes formas. Puedes hacer cualquier cosa que te propongas. Si uno de tus objetivos es desarrollar un estilo de apego más saludable, ¡puedes hacerlo!

Acerca del Autor

Staff

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