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9 Beneficios de Tomarse una Siesta (Respaldados por la Ciencia)

Los continuos avances científicos de los últimos 20 años están mejorando nuestra comprensión de los procesos mentales y fisiológicos afectados por la higiene y los hábitos del sueño. En este sentido, los datos actuales demuestran claramente varios beneficios de la siesta, una práctica que, en 2009, incluso la Academia Americana de Medicina del Sueño recomendaba evitar.

Aunque es importante señalar que puede haber riesgos para las personas que intentan utilizar la siesta como sustituto de un sueño nocturno adecuado, los hechos se mantienen: las siestas cortas (idealmente de 20 minutos, y no más de 30 minutos), tomadas con intención al menos 7-8 horas antes de acostarse, pueden aportar una serie de beneficios. Entre ellos se encuentran la mejora de la función cerebral, el alivio del estrés y una multitud de otras valiosas ventajas.

Además de las mínimas pruebas científicas de estos beneficios (hasta hace relativamente poco), la siesta también ha sido mal vista por la mayor parte de nuestra sociedad durante innumerables generaciones. Las personas de alto rendimiento, en particular, a menudo no toman descansos de ningún tipo. Descartan los beneficios de la siesta y prefieren “seguir trabajando”, siguiendo el mito de que esto les permitirá alcanzar un mayor éxito y aumentar su productividad. La idea de que bajar el ritmo podría resultar en un rendimiento laboral más eficaz ha sido definida por los empresarios desde hace tiempo. También choca con la mayoría de las creencias tan intrincadas en el tejido de nuestra cultura del “ajetreo”.

Llevando nuestro ajetreo como una insignia de honor, los estadounidenses son de los últimos en adoptar lo que muchas otras culturas -incluidas las de la mayoría de los países hispanoamericanos, así como Grecia, Filipinas y Nigeria- han practicado durante siglos: la siesta.

Finalmente, la ciencia se está poniendo al día con lo que estas sociedades han sabido desde siempre. Estamos aprendiendo que nuestros cerebros y nuestros cuerpos realmente prosperan cuando hacemos una pausa y que la siesta restaura y refresca de una manera que ningún otro método puede.

Respaldados por la ciencia, estos nueve beneficios de la siesta deberían ayudarte a liberarte de la ideología anticuada que pinta la siesta de forma tan negativa.

1. Vence el bajón de la tarde

Nuestros cerebros producen de forma natural un leve aumento de los niveles de melatonina a primera o segunda hora de la tarde, lo cual es una causa que a menudo se pasa por alto de la somnolencia diurna. Sin embargo, si somos conscientes de la naturaleza cíclica de nuestros patrones de sueño y vigilia, no es de extrañar que la evidencia apoye que las primeras horas de la tarde son el momento ideal para cosechar los mayores beneficios de la siesta.

En lugar de trabajar a paso de tortuga, con sólo una parte de tu esfuerzo y energía, una siesta energética por la tarde puede ayudarte a adaptarte al ritmo natural de tu cuerpo. Esta breve inversión de tiempo se verá recompensada con creces cuando vuelvas a tu día sintiéndote revitalizado y de nuevo “en el flujo”.

2. Aumenta tus habilidades para resolver problemas

El investigador del sueño de Harvard, Robert Stickgold, afirma que la siesta hace que las personas sean más eficaces a la hora de resolver problemas. Su grupo de investigación ha demostrado que dormir la siesta parece ayudar a las personas a separar la información importante de los detalles extraños.

En otras palabras, la siesta potencia la capacidad de análisis y el funcionamiento ejecutivo, promueve el pensamiento innovador y creativo, nos permite ser más adaptables y flexibles en nuestros procesos de pensamiento, mejora la iniciativa y favorece la resiliencia.

3. Mejora la función cerebral

Es una práctica común confiar en el café para sentirse alerta y concentrado, especialmente cuando nos sentimos somnolientos durante el día. De hecho, la cafeína es utilizada por aproximadamente el 90% de los norteamericanos cada día.

Lo creas o no, las siestas son en realidad más beneficiosas y efectivas que esa olla de tueste medio, tu mocha latte o incluso un triple espresso. A diferencia de la cafeína, se ha demostrado que la siesta no sólo mejora el estado de alerta y la atención, sino también algunas formas de consolidación de la memoria. En algunos casos, la cafeína llegó a perjudicar el rendimiento, mientras que la siesta demostró mejorarlo.

4. Aumentar la productividad

Los cerebros cansados se distraen con facilidad, lo que hace que se invierta mucho esfuerzo para obtener pocos resultados. Un estudio del New York Times demuestra que la distracción reduce la productividad en un 20%.

Las investigaciones demuestran que la siesta puede contrarrestar la disminución del estado de alerta y el rendimiento causados por la falta de sueño nocturno.

Nota: Es importante recordar que, aunque la siesta puede mejorar la concentración y el estado de alerta después de una mala noche de sueño, no se aconseja recurrir a ella de forma sistemática. Si las dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido persisten, es posible que exista un trastorno del sueño subyacente que deba abordarse.

5. Evita las trampas de la mentalidad negativa

Es fácil caer en la trampa del diálogo interno negativo cuando nos planteamos -o sucumbimos- a la siesta del mediodía, especialmente si nos creemos el estigma de la “pereza” que nuestra sociedad ha asociado al descanso, las pausas y la siesta.

El hecho de que nos castiguemos con los “debería” y nos culpemos de ciertos comportamientos es perjudicial no sólo para nuestra autonomía personal, sino también para nuestra energía. Por lo tanto, podemos conservar la energía alineándonos con los ciclos naturales de nuestro cuerpo en lugar de luchar contra ellos.

Uno de los pilares fundamentales de un autoliderazgo eficaz es la capacidad de acabar con el diálogo interno negativo. Al practicar la autoaceptación con respecto a nuestras necesidades mentales, emocionales y fisiológicas de descanso, pasamos a una gestión constructiva del pensamiento, mejorando así el rendimiento tanto individual como organizativo.

6. Conecta con nuestra intuición

Independientemente de nuestras creencias religiosas o espirituales, la intuición es una facultad de nuestra mente a la que todos tenemos acceso. Uno de los científicos más conocidos de todos los tiempos, Albert Einstein, dijo que

“la mente intuitiva es un don sagrado y la mente racional es un fiel servidor. Hemos creado una sociedad que ha creado un siervo pero ha olvidado el don… No resolveremos los problemas del mundo desde el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando los creamos”.

Nuestra mente intuitiva accede a nuestro subconsciente, lo que nos permite acceder a lo que algunos llaman nuestro “sexto sentido” o una “corazonada”. Nos permite ver el panorama general más allá del razonamiento lógico. Esto se relaciona con los beneficios de la resolución de problemas señalados en el beneficio nº 2, así como con el aumento de nuestro autoconocimiento.

El estrés, la falta de sueño, las distracciones y el hecho de negarnos el “tiempo de inactividad” son factores que atenúan nuestra luz intuitiva. Dormir una siesta durante breves periodos puede ayudarnos a relajarnos para conectar con este subestimado superpoder.

7. Mejora nuestra salud

Como se ha mencionado anteriormente, dormir una breve siesta durante el día favorece los ritmos naturales del cuerpo. De este modo, mejoramos nuestra salud al evitar la necesidad de recurrir a los estimulantes energéticos que nos apetecen (por ejemplo, el café, el azúcar o los carbohidratos simples), pero que alteran todo nuestro ciclo de sueño y vigilia.

La cafeína es una de las principales responsables, sobre todo cuando se consume a última hora del día porque bloquea los receptores de adenosina y obstruye nuestro ritmo circadiano natural.

Los alimentos y las bebidas que contienen estas sustancias se utilizan a menudo en un intento de aumentar la energía, pero dan lugar a explosiones de energía repentinas que pueden causar una multitud de problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, susceptibilidad a los resfriados y la gripe, diabetes, aumento de peso y depresión, por nombrar algunos.

Aparte de las soluciones energéticas rápidas, también se sabe que la falta de sueño causa estragos en nuestra salud al contribuir a los riesgos de ansiedad, demencia e infarto. La siesta, pues, es una alternativa mucho más saludable.

8. Alivia el estrés

Cada vez que nos desconectamos de la entrada sensorial de nuestro mundo exterior, nos abrimos a una calma que alivia el estrés y la paz interior. La siesta es una forma muy obvia de desconectar y ayuda a nuestro cerebro a procesar y despejar la sobrecarga de información que se acumula cada día y contribuye al estrés.

Curiosamente, ni siquiera es necesario dormirse para sentir los beneficios: el simple acto de cerrar los ojos reduce la carga cognitiva o “fuga de cerebros”. De hecho, más del 50% de la superficie del cerebro se dedica a procesar la información visual. Cuando cerramos los ojos, liberamos literalmente la energía asociada a ese 50 por ciento, lo que permite a nuestro cerebro una recuperación muy necesaria y una reducción del estrés.

9. Mejora el aprendizaje

El aprendizaje no se limita a nuestro tiempo en la escuela primaria. Nuestro crecimiento personal, el éxito e incluso la felicidad están influenciados por el aprendizaje a lo largo de la vida.

Un aspecto del aprendizaje es la asimilación de nueva información en nuestros bancos de memoria a largo plazo. Después de todo, ¿de qué sirve aprender nueva información si no podemos acceder a esos conocimientos más adelante?.

Varios estudios y experimentos muestran los beneficios de la siesta para el aprendizaje, demostrando que ayuda a transferir la información recién aprendida a la memoria a largo plazo.

Redefinir la siesta

Podemos aprovechar fácilmente los beneficios de la siesta si recordamos que, de hecho, no es una pereza.

Podemos desarraigar el estigma de las personas que se toman un descanso y rebelarnos contra esa actitud de “estar siempre conectados” que, en realidad, conduce a una menor productividad, una menor felicidad y, sí, incluso a una menor afluencia monetaria.

Ya es hora de que nuestra mentalidad colectiva de conceptos erróneos se ponga al día con la ciencia y acepte los abundantes beneficios de la siesta. Entonces, y tal vez sólo entonces, podremos ver las pausas intencionadas para dormir la siesta como lo que realmente son: un juego de poder en nuestra agenda diaria, y una parte crítica de nuestra estrategia para vivir la vida con un propósito.

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