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Comunicación Desarrollo Personal

6 Maneras de Superar el Temor al Conflicto o Miedo a la Confrontación

Como terapeuta, tengo claro que el temor al conflicto o miedo a la confrontación es la raíz de la angustia de muchas personas. Los problemas en el trabajo, los problemas en las relaciones y los problemas interpersonales podrían resolverse si las personas fueran capaces de abordar sus preocupaciones de forma abierta y directa.

Las personas que evitan la confrontación a menudo ponen excusas para su comportamiento, como “soy un pacificador” o “no quiero irritar a nadie”. Tanto si se trata de un compañero de trabajo molesto que deja tazas de café por toda la oficina como de una suegra que hace bromas inapropiadas, el temor al conflicto (miedo a la confrontación) suele superar el deseo de una persona de abordar un problema de frente. En consecuencia, el problema nunca se resuelve y el individuo afligido sigue sufriendo (y padeciendo).

Enfrentarse a alguien de forma asertiva pero amable no tiene por qué dar miedo. De hecho, puede que descubras que los demás agradecen tu aportación y se ponen de acuerdo para crear un cambio y un ambiente más positivo.

Si te da reparo expresar tu opinión de forma directa, aquí tienes seis maneras de superar tu temor al conflicto (miedo a la confrontación):

1. Identifique los problemas de ser un pusilánime.

No cambiarás tu comportamiento a menos que creas que tu comportamiento actual no está funcionando. Y cuando está nervioso o tiene miedo de hablar, es fácil convencerse de que quedarse callado es la mejor opción.

Anota los problemas que experimentas cuando evitas la conflicto. Tal vez vuelvas a casa del trabajo sintiéndote estresado. O tal vez tu relación con alguien cercano a ti se ve más dañada cada vez que permites que esa persona hiera tus sentimientos.

2. Enumera lo que podrías ganar si hablaras.

En el reverso de la misma hoja de papel, escribe lo que podrías conseguir hablando: Tus relaciones podrían mejorar, tus problemas podrían resolverse o podrías ser más feliz. Especifica lo que vas a ganar.

Cada vez que tengas la tentación de quedarte callado, lee ambas listas. Identificar las razones lógicas y racionales por las que deberías enfrentarte a alguien (incluso cuando te da miedo) puede aumentar tu valor y ayudarte a hacerlo.

3. Reconsidere sus suposiciones sobre el conflicto o la confrontación.

El miedo a la confrontación se basa a menudo en falsas suposiciones. Pensamientos como “La confrontación es mala” o “Decirle a alguien que no estoy de acuerdo con él arruinará nuestra relación” sólo alimentan su miedo. Tanto si has aprendido a andar con pies de plomo porque una vez tuviste un jefe difícil, como si tu miedo a la confrontación se remonta a la infancia, revisa tus suposiciones.

En realidad, el conflicto es saludable. Hay muchas formas amables (y asertivas) de hablar y expresar tu opinión, y hacerlo podría mejorar la situación más de lo que imaginas.

4. Aborde un problema a la vez.

Si hay una sola persona con la que tiendes a evitar enfrentarte (como un colega especialmente desafiante) elige un problema menor para abordarlo. No elijas el problema más grande ni saques a relucir una larga lista de cosas que no te gustan. Empieza con algo pequeño y mira qué pasa.

Si evitas hablar con todos los que te rodean, elige a una persona segura con la que enfrentarte primero. Quizá quieras empezar con un amigo o familiar de confianza que sepas que no va a explotar contra ti. Aborda algo menor y aumentarás tu confianza en tu capacidad para ser asertivo en otras situaciones.

5. Limítate a las frases con “yo” y trabaja para mantener la calma.

En la base de toda buena comunicación está la capacidad de ceñirse a las afirmaciones “yo”. En lugar de decir: “Eres tan arrogante en las reuniones y ni siquiera te molestas en llegar a tiempo”, di: “Me preocupa la forma en que te diriges al grupo y me siento irrespetado cuando llegas tarde”.

Evita ser demasiado acusador; expresa lo que piensas y cómo te sientes. Lo más importante es que respires profundamente y no dejes que tu enfado se apodere de ti, incluso si la otra persona arremete contra ti. El objetivo es ser asertivo, no agresivo.

6. Sigue practicando paso a paso.

Enfrentarse a alguien es más un arte que una ciencia. Lo que funciona bien en una circunstancia puede no funcionar en otra. Pero con la práctica, serás capaz de reconocer cuándo debes hablar, cómo hacerlo y las mejores formas de expresarte con eficacia.

Considera tus esfuerzos como un trabajo en curso y da pequeños pasos. Al igual que cualquier otro miedo, enfrentarse al miedo a la confrontación es más fácil con la práctica. Cuanto más te expreses, menos miedo te dará.

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Staff

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