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Amor y Relaciones Parejas

15 Técnicas Confiables para Prevenir Problemas en tus Relaciones de Pareja

Uno de los momentos más emocionantes en la vida es la sensación de entrar en una nueva relación con alguien. Ambos no pueden sentirse más felices, ya que se encuentran flotando sobre su misma nube.

Desafortunadamente, este período comúnmente conocido como la fase de luna de miel es precisamente eso, sólo una fase.

Las cosas pequeñas empiezan a notarse cuando te das cuenta de que la otra persona no es perfecta. Y a medida que la relación continúa, se encuentran con desacuerdos, discusiones e incluso se lastiman unos a otros intencionalmente y sin intención.

Entonces, ¿Cómo es que las parejas que tienen una relación por mucho tiempo siguen siendo felices el uno con el otro a pesar de todos estos desafíos que vienen con el tiempo? Si haz estado tropezando con contratiempos en tu relación, aquí te mostraremos 15 técnicas que puedes usar con tu pareja que las parejas más felices usan para prevenir problemas en su relación.

1. Cultivar la conexión creando un espacio seguro para cada uno.

Cuando una persona que te importa señala un defecto o comparte algo de lo que está descontento contigo, tu miedo a resultar lastimado te hace propenso a ponerte a la defensiva. Es posible que sientas la necesidad de protegerse a ti mismo, lo cual puede llevar a conductas tales como excluir a tu pareja, guardar secretos y ser inauténtico. Por eso es importante que durante los momentos de conflicto ambos se sientan seguros de tener una conversación.

Cuando cultivas una relación en la que tu y tu pareja se sienten seguros, los dos son capaces de compartir cosas delicadas el uno con el otro sin ningún juicio o condena. Como resultado, ocurre una conexión genuina.

¿Qué hacer?

No te olvides de recordarle a tu pareja durante los momentos de conflicto que estás del mismo lado. Esto ayuda a enmarcar la conversación en el sentido de que el objetivo es más bien averiguar en colaboración cómo resolver el desafío juntos en lugar de tratar de demostrar quién tiene razón o no. Hacer esto ayuda a las parejas a derribar sus paredes.

Cuando tu pareja comparte algo vulnerable contigo, no hagsa preguntas que empiecen con “Por qué”. En lugar de eso, intenta hacer las preguntas como “¿Qué pasó?”. Las preguntas que empiezan con “Por qué” hacen que automáticamente tu cerebro se ponga a la defensiva. Por ejemplo, en vez de preguntar “¿Por qué harías eso?” puedes preguntar “¿Qué pasó que te hizo hacer eso?”

Presta atención a tu lenguaje no verbal que puede estar impidiendo que tu pareja se sienta seguro de compartir algo contigo. Evita cruzar los brazos, distraerte mirando hacia otro lado o fruncir el ceño. En su lugar, relaja tu cuerpo, mantén el contacto visual y preste toda tu atención posible.

2. Participar en emociones y acciones durante los conflictos

Algo común que se ve en muchas relaciones es que una pareja usualmente trata de arreglar el conflicto ofreciendo soluciones mientras que la otra simplemente quiere ser consolada por la emoción que está sintiendo.

Muchas relaciones tienen dificultades porque cada uno tiende a enfocarse en la mitad del panorama cuando se trata de la resolución de conflictos.

Hay una parte de su cerebro que te ayuda a razonar y usar el pensamiento lógico y otra parte que siente las emociones. Lo que es importante saber es que cuando uno queda atrapado en el parte que controla las emociones, la parte pensante de tu cerebro se apaga temporalmente. Esto significa que las habilidades de resolución de conflictos como el pensamiento crítico, el razonamiento lógico y la empatía están temporalmente desactivadas.

Es por eso que a menudo tomamos decisiones irracionales y hacemos y decimos cosas de las que nos arrepentimos después. Esa es la razón por la que es difícil escuchar razones o soluciones cuando se experimentan emociones intensas.

Para resolver de manera efectiva estos problemas difíciles con su pareja, primero debes conectarte con el estado emocional de la otra persona para calmarlo y reactivar la parte pensante de su cerebro. Al hacerlo, ambos estarán en la misma posición y en un mejor lugar para encontrar soluciones juntos.

¿Qué hacer?

Los conflictos difíciles casi siempre inician en el lado emocional del cerebro. Cuando tu pareja comparte un problema molesto contigo, es importante responder primero con tu cerebro emocional.

Primero, escucha a tu pareja y acostúmbrese a reflexionar para confirmar cómo se siente, teniendo cuidado de no ser condescendiente ni hablar mal.

Por ejemplo, cuando tu pareja te habla de algo que le molesta, antes de dejar que tus reflejos mentales te den consejos, simplemente puedes decir algo como “Vaya, qué horrible, no te culpo por estar enojado por eso. Yo también lo estaría si me pasara a mí”. Puede sentirse raro decir cosas así al principio (si tu orgullo te detiene), pero a medida que lo hagas más seguido, se sentirás más natural contigo y reconfortante con tu pareja.

Una vez que tu pareja se sienta tranquila, entonces es hora de ver si está abierto a continuar con una conversación para debatir una lluvia de ideas sobre cómo resolver el problema mientras usa el lado pensante del cerebro.

3. Nombrar sus emociones cuando hablen unos con otros

Tan simple como esto suena, es importante poner en palabras cómo se sienten. Sin embargo, el desafío es que mientras tu pareja puede escuchar acerca de tus sentimientos cuando hablas, a menudo es difícil que realmente sienta lo que estás sintiendo. Para poder ayudar a tu pareja a sentir las mismas emociones, necesitas contar la historia detrás de eso.

La gente siente lo que tú sientes a través de tus historias. Cuando honestamente cuentas los eventos de lo que te pasó cuando tuviste un mal día o algo grosero que alguien te dijo, eso ayuda a tu pareja a sentir lo que estás sintiendo.

En realidad, hay un doble beneficio al compartir abiertamente las historias que hay detrás de tus sentimientos. También ayuda a activar la parte pensante del cerebro y a darle sentido a lo que sucedió. Como resultado, tendrás una comprensión más profunda de por qué se siente de la manera en que se siente, lo que en realidad les dará más control para hacer algo para solucionarlo.

¿Qué hacer?

Cuando tengas problemas para expresarle a tu pareja cómo te sientes, simplemente cuenta la historia de lo que te sucedió. A medida que compartas, trata de nombrar los sentimientos que experimentaste durante las partes clave de la historia para ayudarlo a tener más sentido de lo que sucedió.

En vez de decir algo como: “Mi jefe es un imbécil”, amplíalo y di: “Mi jefe fue un imbécil hoy y me hizo enojar”. Luego procede a contar la historia de lo que sucedió.

4. Involucrar a la pareja en lugar de enfurecerla

Se producen muchos argumentos debido a las cosas que la pareja es recurrente. Esto puede ser especialmente frustrante y a menudo puede llevar a comentarios de enojo que conducen al agujero negro de los insultos hirientes entre ambos.

Cuando estás molesto con su pareja, hacer un comentario crítico o presionarlo intencionalmente no solucionará el problema. En lugar de eso, sólo empeorarán las cosas y terminarán en un huracán emocional entre ambos.

Cuando tienes un problema con tu pareja, es importante utilizar estrategias que te ayuden a mantener la calma y comunicarse con él pensativamente en lugar de atacarlo con ira.

¿Qué hacer?

Trata de abstenerte de sacar a tu pareja de sus casillas a pesar de que sientas como si lo estuviera haciendo apropósito. En lugar de eso, respira profundamente y vuelve a llevar la conversación a una más productiva haciendo preguntas que provoquen la reflexión en lugar de defenderse.

Por ejemplo, si tu pareja no limpia algo luego de usar,  sin importar cuántas veces le hayas dicho que lo haga, en lugar de caer en el habitual “¡Eres tan vago!,  Puedes compartir pensativamente tu frustración e invitarlo a que te ayude a resolver el problema.

Por ejemplo:

“Tengo que ser honesto. He estado muy frustrada con que no ayudes en la casa y siento que normalmente estoy limpiando todo. Me encuentro recogiendo tu ropa sucia del suelo y limpiando el piso porque se ensucia mucho. Me siento más como tu criada que como tu esposa. ¿Qué crees que podemos hacer al respecto? Te agradecería mucho tu ayuda”.

5. No dominar la relación

Una vez que una pareja trata de empezar a controlar a la otra siendo dominante y exigiéndole cosas, se convierte en una relación tóxica.

Este tipo de ambientes tóxicos restringen a las parejas de ser capaces de ser ellos mismos. A menudo sentirán que tienen que caminar sobre un vidrio de cristal  porque tienen miedo de que lo que vallan a hacer te enoje.

El control del comportamiento proviene de las inseguridades y la ansiedad, por lo que si tú o tu pareja actúan de esta manera, puede ser importante hablar de ello e investigar la causa raíz del problema.

¿Qué hacer?

En lugar de decirle a tu pareja que deje de hacer algo o que haga las cosas de cierta manera, trata de fomentar la conversacion. Si no están de acuerdo, ábralo a las alternativas y a la negociación. Probablemente has experimentado momentos en los que cuando alguien te ordena que hagas las cosas de cierta manera, a menudo es más desagradable que útil.

O si es al revés y estás siendo tú quien recibe la orden, expresa que no aprecias que tu pareja te diga lo que tienes que hacer y que agradecerías que te pidieran cosas en lugar de exigirlas.

A pesar de ser tu pareja, es importante tener límites y respetar los límites del otro.

6. No se avergüencen el uno al otro.

La vergüenza es uno de los peores dolores emocionales que se pueden experimentar y a menudo ocurre cuando alguien te hace sentir que algo está mal con lo que eres.

Ya sea que te intimidaran en la escuela, que no cumplieras con las expectativas de alguien o que fueras ignorado cuando te abrías, la vergüenza te hace entrar en modo de defensa y contruyes un muro a tu alrededor y no dejas entrar a nadie.

La Dra. Brene Brown, experta en vergüenza y vulnerabilidad, comparte:

“La vergüenza, la culpa, la falta de respeto, la traición y la retención del afecto dañan las raíces de donde crece el amor. El amor sólo puede sobrevivir a estas heridas si son reconocidas y sanadas”.

Durante tiempos de conflicto intenso, algunos pueden recurrir a avergonzar a su pareja; al hacerlo se crea una relación malsana. En cambio, asegúrate de diferenciar que no estás contento con las acciones de tu pareja y expresarlo mediante palabras.

¿Qué hacer?

No uses palabras que avergüencen a tu pareja. En cambio, cuando estés molesto con él, asegúrate de usar palabras que se enfoquen en sus acciones.

Por ejemplo, echa un vistazo a las dos afirmaciones siguientes:

  1. “¡No puedo creer que te hayas olvidado de ir al juego de nuestro hijo! ¡Eres el peor padre del mundo!”
  2. “Estoy muy decepcionada y molesta porque te olvidaste del juego de nuestro hijo.”

La primera afirmación es atacar a tu pareja, mientras que la segunda expresa tus sentimientos acerca de sus acciones. La primera declaración avergüenza a tu pareja, lo que probablemente le hará cerrarse y entrar en modo de defensa, mientras que la segunda abre la conversación para discutir las cosas más a fondo y es de esperar que se reconcilien.

Esta sutil diferencia tiene un gran impacto y abre un camino hacia la resolución del conflicto en lugar de más problemas.

7. Salir a relajarse en tiempos de conflicto intenso

El Dr. Daniel Siegel, experto en psicología, enseña que cuando cambiamos nuestro estado físico a través del movimiento o la relajación, en realidad puede cambiar nuestro estado emocional.

Es por eso que sonreír más te hace más feliz o si tomas respiraciones cortas y superficiales, puedes sentirte más ansioso.

Cuando se trata de ayudar con un conflicto que estás teniendo con tu pareja, el ejercicio es una gran manera de calmar tu cerebro emocional y te ayuda a recuperar el control de tu cerebro pensante. Así que la próxima vez que sientas que estás en un punto muerto en tu discusión, tómate un descanso y sal a hacer una sesión de ejercicio rápido.

¿Qué hacer?

Cuando tú y tu pareja están pasando por una discusión intensamente emocional y acalorada, considera tomar un breve descanso para dar un paseo o subirte a una bicicleta. Participar en el movimiento físico será beneficioso y productivo para sus conversaciones.

8. Descubrir recuerdos implícitos que conducen a comportamientos poco saludables

Hay dos categorías de memoria conocidas como memorias explícitas e implícitas:

  • Memorias explícitas – Eventos e información que puedes recordar conscientemente
  • Memorias implícitas – Memorias que puedes sentir y experimentar.

Piensa en la primera vez que aprendiste a andar en bicicleta. Puedes recordar haber colocado las manos en el manillar y los pies en los pedales. Recordar esta información es posible gracias a tus recuerdos explícitos.

Ahora digamos que han pasado diez años desde que montaste una bicicleta, pero si te subes a una hoy, eres capaz de montarla como lo hacías antes. Esto se debe a que tus recuerdos implícitos han entrado en juego y recuerdas el sentimiento de lo que era manejar. Puedes compararlo con algo como la memoria muscular.

Cuando se trata de nuestras relaciones, es posible que tengamos comportamientos poco saludables debido a nuestros recuerdos implícitos. Pueden hacer que reaccionemos a ciertas cosas de una manera poco saludable.

Si haz sido engañado por una pareja anterior, tu memoria implícita del dolor puede hacer que desarrolles una necesidad abrumadora de saber siempre dónde está tu pareja actual. Puede que te encuentres acechándolo en el momento en que no estés seguro de su paradero.

Recuerdo que me dijeron en una sesión de terapia matrimonial: “Si es histérico, es histórico”. Esto suena tan cierto cuando se trata de los comportamientos que tenemos que pueden dañar una relación. Siempre son causados por recuerdos implícitos de experiencias pasadas.

Es importante identificar estos comportamientos poco saludables y hablar sobre ellos con tu pareja e intentar identificar la memoria implícita detrás de ellos. Al hacerlo, entenderán por qué ocurre tal comportamiento y les ayudará a recuperar el control sobre sí mismos y a cambiar el comportamiento negativo por uno positivo.

¿Qué hacer?

Si tu pareja tiene comportamientos anormales que te preocupan, introdúzcale el concepto de recuerdos implícitos. Averigüe si estaría dispuesto a explorar qué tipo de recuerdos implícitos impulsan ciertos comportamientos que le preocupan. Si la memoria implícita es de un evento traumático serio que es difícil de entender, considera pasar por este proceso con un terapeuta profesional.

9. Ser intencional al divertirse

Mientras más tiempo hayan estado en una relación, más rutinas y hábitos tendrán el uno con el otro. Con el fin de mantener las cosas divertidas y agradables, es importante incorporar continuamente el juego en su vida.

El juego aumenta tu alegría y es esencial para mejorar tu creatividad, tus habilidades para resolver problemas y tus relaciones.

Un médico y orador que fundó el Instituto Nacional para el Juego, el Dr. Bowen White, descubrió a través de una extensa investigación que jugar juntos ha ayudado a las parejas a reavivar sus relaciones, así como a explorar otras maneras de conectarse emocionalmente.

“El juego nos ayuda a conectarnos con otras personas porque estamos abiertos de una manera que les permite sentir, tal vez, que esta es una persona segura con la que estar y tal vez hasta divertida”.

Cuando juegas, bajas la guardia y te relajas un poco, lo que a su vez te permite conectarte mejor con los demás.

¿Qué hacer?

A pesar de que tienes una agenda muy ocupada, asegúrate de encajar en horarios en los que puedas jugar con tu pareja. Explora y descubre nuevas cosas divertidas que pueden hacer juntos o recupera viejas actividades que antes disfrutaban haciendo juntos.

Hay muchas opciones que van desde algo tan grande como una escapada romántica o tan pequeño como beber un poco de vino y jugar un juego de mesa juntos. Lo que sea que les ayude a sonreír y reír juntos, asegúrense de incorporar más de esto en su relación porque es lo que les ayudará a prosperar.

10. Aprender a practicar la vulnerabilidad

Así como puede ser aterrador estar físicamente desnudo por primera vez frente a alguien, es aún más aterrador estar emocionalmente desnudo. Cuando se trata de relaciones, la mayoría de nosotros nos atemoriza ser vulnerables porque no tenemos nada con que defendernos si alguien tratara de hacernos daño.

La desafortunada realidad es que cuando entras en una relación, a veces te lastiman. Cuanto más nos lastimamos, más difícil es ser vulnerable porque no queremos experimentar tal dolor nunca más. Por eso es una reacción natural tratar de defendernos en este tipo de momentos.

Si bien ser vulnerable puede dejarte abierto a salir lastimado, también es el único lugar en el que la intimidad y la conexión genuina pueden ocurrir. Si te pones a la defensiva proyectándote como alguien más de lo que realmente eres, nunca te sentirás verdaderamente conectado con los demás porque no les dejas ver tu verdadero yo.

La Dra. Brene Brown ha llevado a cabo miles de entrevistas en su investigación sobre la vulnerabilidad y los resultados han demostrado que el atributo clave de la conexión profunda era la vulnerabilidad:

“No puede haber intimidad, intimidad emocional, intimidad espiritual, intimidad física, sin vulnerabilidad. Una de las razones por las que existe tal déficit de intimidad hoy en día es porque no sabemos cómo ser vulnerables. Se trata de ser honestos con lo que sentimos, con nuestros miedos, con lo que necesitamos, y de pedir lo que necesitamos. La vulnerabilidad es un pegamento que mantiene unidas las relaciones íntimas. “

¿Qué hacer?

Ser vulnerable es más fácil decirlo que hacerlo. Aquí hay algunas prácticas que puedes ejercitar para ayudarte a crear un espacio con tu pareja para ayudarte a crear momentos íntimos:

  • Cuando estés sufriendo, pide lo que necesites.
  • Comparte sus sentimientos cuando se comunique.
  • Expresa abiertamente lo que quieres de tu pareja en lugar de hablar de cosas que no quieres.
  • No andes con rodeos y sé honesto lo que pienses.
  • Disminuye la velocidad y tómate el tiempo para estar presente.

 11. Establecer reglas básicas para las discusiones

Las discusiones que se intensifican a menudo pueden llevar a declaraciones hirientes que rompen la relación en lugar de construirla. Las parejas felices saben cómo discutir bien e incorporan habilidades importantes para resolver sus conflictos, como la empatía, la escucha activa y el hablar el uno con el otro con respeto.

Su objetivo durante estos tiempos es encontrar juntos una solución válida en lugar de tratar de demostrar quien tiene razón. Ambas partes deben esforzarse por encontrar un terreno común para encontrar juntos soluciones a problemas difíciles.

No existe una fórmula mágica que ayude a ciertas parejas a manejar mejor los conflictos. En cambio, es más bien un desarrollo continuo en el establecimiento de reglas básicas sobre cómo interactuar unos con otros durante conversaciones difíciles.

¿Qué hacer?

La próxima vez que tengas una pelea, espera hasta que te calmes y luego establece algunas reglas que puedas establecer para la próxima vez que las cosas se calienten. Aquí hay algunas importantes para empezar:

  • Cuando la discusión comienza a salirse de control y las emociones comienzan a tomar el control, disminuye la velocidad de las cosas, inicia la conversación respetuosa y suavemente. Asegúrate que tengan turnos para hablar.
  • Cuando tu pareja esté hablando, no interrumpas y permanece comprometido y prestale toda tu atención.
  • Evita palabras como “siempre” y “nunca” cuando describas el comportamiento de tu pareja que desapruebes.
  • Expresa cómo te sientes acerca de las acciones de tu pareja en lugar de criticarlas.

12. Averiguar más a fondo para escuchar lo que la pareja realmente está tratando de decir

Si haz estado en una relación por mucho tiempo, entonces probablemente haz tenido una de esas discusiones en las que sigue y sigue hasta el punto en el que ya ni siquiera recuerdas por qué estaban peleando. Puedes llegar a un punto en el que tu pareja te está diciendo que está molesto por una cosa, pero lo que realmente le molesta es algo totalmente diferente. Como resultado, ambos terminan agotados y frustrados.

Las parejas saludables profundizan más durante una discusión emocional para escuchar realmente lo que el otro está tratando de decir.

Por ejemplo, digamos que tu pareja de repente te grita durante 10 minutos sobre cómo dejaste cosas sucias en el suelo. Es probable que no esté tan molesto por las cosas sucias como por el hecho de que no aprecias todo el trabajo duro que hace para mantener la casa limpia. Haces que sienta que no le importas lo suficiente como para darte cuenta de las cosas que hace por ti.

Es importante abordar el tema con delicadeza y profundidad porque digamos que tú comenzaste a limpiar las cosas sucias, pero aún puede quedar la sensación en tu pareja de que no lo aprecias.

¿Qué hacer?

La próxima vez que tu pareja empiece a discutir contigo sobre algo que parece trivial, pregúntate a ti mismo: “¿Cuál es el verdadero problema que mi pareja está experimentando y qué es lo que realmente está tratando de expresarme? Haz preguntas aclaratorias que ayuden a tu pareja a identificar y confirmar lo que realmente está tratando de comunicar contigo.

Puedes formular tus preguntas de una manera que lo invites a a compartir más y profundizar.

“Siento no haber recogido las cosas sucias y haberlos metido en la cesta, y me aseguraré de hacerlo lo mejor que pueda a partir de ahora, pero siento que aquí está pasando algo más. ¿Qué está pasando?”

13. Hacer el hábito de tocarse unos a otros

El contacto físico libera oxitocina, que se conoce como la “hormona del amor” y desempeña un papel importante en la promoción de sentimientos de confianza, devoción y unión.

No es de extrañar que los estudios hayan demostrado que los residentes de los asilos para ancianos generalmente no se sienten queridos debido a la falta de contacto físico con los demás.

El Dr. Charles y la Dra. Elizabeth Schmitz, expertos en amor y matrimonio, compartieron que tocar es un factor clave para las relaciones duraderas y que las parejas casadas más exitosas lo hacen a menudo. Sus investigaciones han demostrado incluso que el tacto es superior al sexo cuando se trata de los factores de un matrimonio exitoso.

Actividades simples como intercambiar abrazos, acurrucarse y tomarse de las manos son grandes tipos de compromiso físico que ayudarán a promover el bienestar de tu relación.

¿Qué hacer?

Adquiere un hábito diario que involucre el contacto físico con tu pareja. Aquí hay algunas ideas para empezar:

  • Abraza y besa a tu pareja cada mañana cuando se despierte y cada noche antes de acostarse.
  • Tómense de la mano cuando salgan a caminar.
  • Acurrúquense juntos mientras están en el sofá viendo la televisión.
  • Dale masajes sorpresa a tu pareja.

14. Evitar tomar a la pareja por agradecido

La gratitud ha demostrado ser un factor importante en el desarrollo de relaciones cercanas. Puede intensificar el sentimiento de estar conectado, razón por la cual es tan importante incorporarlo a su propia relación. Aunque a todos nos encanta sentirnos apreciados, también es importante apreciar a nuestras parejas.

Puedes estar agradecido por algo que tu pareja hace por ti, pero la gratitud puede cambiar mucho más tu vida cuando estás agradecido por el carácter de tu pareja. Por ejemplo, podrías estar agradecido de que lave los platos después de que tú y tus hijos los lavan, pero estás aún más agradecido porque él/ella lo hace porque sabe que odias lavar los platos. Esto a su vez podría motivarlo a limpiar el baño porque sabe cuánto odias limpiar los inodoros.

La gratitud inicia un ciclo de generosidad. Es lo que puede hacer que estés más dispuesto a hacer más por tu pareja para expresar lo agradecido que está por él/ella. Te ayuda a ver el valor que tiene tu pareja y es lo que te motiva a poner el esfuerzo necesario para mantener esa relación.

¿Qué hacer?

Te beneficiará muchísimo estar al pendiente de las cosas por las que estás agradecido con tu pareja y adquirir el hábito de seguirle el rastro. Un gran método es llevar un diario de gratitud. No tiene que ser todo cosas grandes que aprecias. Pueden ser cosas pequeñas como la forma en que hace algo que te hace reír. También puedes compartir espontáneamente lo que escribiste con tu pareja y ver cómo te hace apreciarlos aún más.

15. Hablar el lenguaje del amor

El libro del Dr. Gary Chapman, “Los Cinco Idiomas del Amor” habla de cómo cada individuo recibe y da amor de manera diferente. El categoriza los lenguajes del amor en cinco tipos:

  • Regalos
  • Palabras de Afirmación
  • Actos de Servicio
  • Toques
  • Tiempo de Calidad

Estar consciente de cuáles son los lenguajes del amor de tu pareja les ayudará a aprender a expresar su amor de la manera en que más se siente amados. Por ejemplo, mientras que tú podrías expresar tu amor a través de regalos, tu pareja podría apreciar más cuando lo alientas a través de palabras de afirmación.

Hablar con fluidez los idiomas del amor del otro será lo que ayude a mantener tu satisfacción relacional.

¿Qué hacer?

Usa la evaluación del lenguaje del amor para tí y tu pareja para que puedan aprender maneras de expresarse mejor.

Las mejores relaciones se construyen

Probablemente ya te habrás dado cuenta de que las relaciones increíbles no ocurren por sí solas. En cambio, se construyen. Requiere trabajo duro, autenticidad y coraje.

En lugar de depender de los sentimientos para motivarlos a mejorar su relación, tal vez es hora de tomar acción y cultivar un ambiente para ustedes dos que pueda promover una mejor conexión el uno con el otro, incluso a través de los tiempos difíciles.

Siéntete libre de utilizar cualquiera de estas técnicas para construir la relación que tú y tu pareja siempre han querido.

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